A 181 m de altitud, ofrece las vistas más espectaculares de la bahía de La Concha y el horizonte cantábrico. Se sube en el funicular de madera de 1912, uno de los más antiguos del País Vasco. En la cima, un entrañable parque de atracciones centenario completa la experiencia. Parada obligatoria al atardecer.
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